Reseña #10
Todos escuchamos con atención cuando se nombra a Van Gogh o que pintó cuadros inolvidables como ''La noche estrellada'', ''Los girasoles'', ''El cuarto de Arlés'', ''Autorretrato''... pero también escribía con el alma. ¿Sabías que muchas de sus cartas estaban escritas para su hermano, Theo?
En este libro nos encontramos con una serie de cartas escritas por Van Gogh y destinadas a su hermano Theo, quien fue una de las personas que más lo apoyó, tanto emocional como económicamente. A través de esta correspondencia, podemos conocer al artista más allá de sus cuadros: sus gustos, su vida cotidiana, su visión del arte y su lucha constante contra la depresión.
Al mismo tiempo, nos demuestra cómo la pintura es lo que lo mantuvo vivo, aunque siempre parece algo frenarlo, lo expresa de este modo: “Lamentablemente, tengo un oficio que no conozco lo suficiente para expresarme como desearía. Me detengo por miedo de recaer y paso a otra cosa.”
Tuve que hacer varias pausas mientras leía, porque cada carta te invita a reflexionar sobre su estado. Nunca se sabe cómo se iba a sentir al momento de escribir. Una de las frases que más me gustó —y con la que estoy completamente de acuerdo— es: “La primera vez que se ve París parece todo allí contra la naturaleza, sucio y triste. En fin, el que no ama a París no ama la pintura ni a aquellos que directa o indirectamente se ocupan de ella, porque es más que dudoso que esto sea bello o útil.”
Recomiendo esta lectura para quienes aman el arte, pero también para quienes desean conocerlo mas profundo. Las cartas de Van Gogh no hablan de sus obras de arte sino de su testimonio y sus memorias como el artista que es reconocido.
Mi recomendación es de ⭐⭐⭐/5

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